CCOO pide a los grupos parlamentarios y al Gobierno de Navarra que consensúen la política lingüística

  • El sindicato, que no acudirá a la manifestación del día 2, afirma que es fundamental evitar el enfrentamiento y la polarización en torno a este tema.
  • CCOO considera que es momento de abordar este asunto con la voluntad de construir consensos amplios y duraderos.

29/05/2018.

CCOO ha pedido hoy que los grupos parlamentarios y el Gobierno de Navarra hagan el esfuerzo de consensuar la política lingüística en torno al euskera. A juicio del sindicato es importante tener en cuenta que el euskera es uno de los elementos más sentidos y queridos por buena parte de la ciudadanía navarra, es un patrimonio cultural importante que merece ser respetado. Vivimos en una realidad plurilingüe, y lo reconocemos como algo positivo. El bilingüismo es un valor en alza en sociedades modernas, y en la nuestra así debería serlo.

Para CCOO es central reconocer que el euskera y el castellano, las dos, son lenguas propias de Navarra. Históricamente desde diversas posiciones se ha despreciado esta realidad. Tratando a una de las lenguas, a veces al castellano y a veces al euskera, como algo ajeno.

Es momento de fomentar otra forma de abordar estos asuntos. Por eso queremos emplazar a todos los grupos parlamentarios a que consensúen una política lingüística adecuada. Tenemos que tender a generar los consensos más amplios posibles, y es responsabilidad del actual Gobierno de Navarra hacerlo, para evitar una posible fractura social.

Apostamos por un clima más conciliador, donde sea posible encontrar fórmulas relativamente satisfactorias para todas las partes, haciendo el esfuerzo por el encuentro. Toca construir puentes no muros. Es momento de ver al euskera como parte de nuestro acervo cultural, y que esa lengua, patrimonio de toda la sociedad, nos cautive: nunca se debería percibir una lengua como un elemento de confrontación. Y es misión de este gobierno precisamente hacer políticas en esta dirección, en la de seducir y conquistar y no al contrario, en el rechazo o el abuso.

A nuestro juicio, en temas de tanta trascendencia es importante fomentar el consenso transversal, para evitar un mal mayor que es el enfrentamiento entre comunidades lingüísticas. Para fomentar el uso del euskera y su normalización somos más favorables a los estímulos positivos en lugar de la imposición.

Desde CCOO hemos venido realizando propuestas que pretendían aportar un punto de equilibrio entre dos visiones excesivamente confrontadas. Como hemos dicho en otras ocasiones, es un tema delicado, que tenemos que acordar con el mayor de los consensos para afianzar los derechos lingüísticos de las personas vascohablantes, sin imposiciones de ningún tipo. Rebajar el enfrentamiento hará que cualquier cambio sea duradero y sea percibido por la mayoría de la sociedad como algo positivo y natural.

Y conviene que en las cuestiones prácticas tengamos en cuenta este espíritu. Hay que facilitar cauces de uso del euskera, de forma voluntaria, que atienda a la realidad social y de forma progresiva. Tratando de evitar algunos de los excesos que actualmente se están cometiendo.

Creemos que hay que corregir algunas de las cuestiones de la política lingüística de gobiernos anteriores, que supusieron un trato negativo hacia el euskera y una excesiva judicialización. Pero eso no puede justificar algunas medidas concretas que se están tomando, por ejemplo en el acceso al empleo público.

Como sindicato hay varias cuestiones que nos preocupan:

Respecto al acceso al empleo público y a la valoración que se hace del euskera, consideramos que hay varias propuestas que asegurarían un avance del euskera de forma razonable y progresiva.

Los perfiles asignados a los puestos de trabajo de las administraciones deben responder a las funciones comunicativas.

Garantizar que la administración atienda en euskera a toda persona que lo desee no quiere decir, en absoluto, que todos los empleados públicos deban ser vascoparlantes.

Defendemos que se hagan itinerarios bilingües, para asegurar una atención correcta en euskera. Siempre unido a su uso real.

Evitar la discrecionalidad. En puestos de trabajo donde no hay atención pública, ni necesidad de hacer informes, ni documentos, el conocimiento de idiomas no aporta ningún valor al servicio público.

Baremación razonable. Nunca tratarlo como único mérito, si no lo convertimos de facto en un requisito obligatorio. Por ejemplo, no está justificado como lo viene haciendo el Ayuntamiento de Pamplona, valorar como único mérito, en exclusiva, el conocimiento de euskera. A nuestro juicio es necesario incrementar el número de plazas con perfil de euskera para poder atender a la ciudadanía en la lengua en la que se sienta más cómoda, pero esto poco tiene que ver con baremar el conocimiento de euskera y hacerlo además en exclusiva, para plazas que no tienen ninguna relación con la ciudadanía (como “auxiliar de limpieza”, “titulado de grado medio nóminas” o “titulado grado medio del servicio de jardines”, por poner solo algunos ejemplos).

Seguir potenciando la formación en euskera del personal público que lo desee. En paralelo, realizar un estudio de las personas que actualmente saben euskera dentro de la Administración. El objetivo de ambas medidas debiera ser el poder dar un mejor servicio público a la ciudadanía que desee relacionarse en euskera con la Administración. Y la herramienta a utilizar sería el concurso de traslado para ir cubriendo, de forma voluntaria con esas personas, las plazas que requieran el conocimiento de las dos lenguas.

Otro de los asuntos que ha generado bastante debate es la Ley Foral de Contratos Públicos, y su exigencia de realizar planes de euskera a las empresas adjudicatarias de bienes y servicios. Consideramos que en este aspecto es necesario hacer una valoración rigurosa del impacto real de este artículo, lejos del oportunismo y la exageración. Esos planes de euskera, al no ser fijado un mínimo ni un protocolo, deben ser diversos y atender a la realidad sociolingüística de la localidad en que se presten los contratos. No hay imposición, ni un mínimo exigible, ni una extensión mínima… por lo tanto concretar los detalles del plan de euskera definidos en la ley de contratos queda a la decisión de la propia empresa.

La ley del vascuence ya fue modificada para permitir que en toda Navarra se pudiera estudiar en el modelo D público, cambio que defendemos y valoramos. A partir de ahí, a nuestro juicio cualquier modificación de esta ley debería contar con una mayoría cualificada, que trascienda del cuatripartito y que sea transversal. Sólo así lograremos consensos estables en el tiempo, y asumidos por una mayoría social.

En concreto CCOO opina que es tiempo de inaugurar otro momento, desde el reconocimiento mutuo como forma de encauzar el tema, basado en una convivencia sana entre las diferentes lenguas, diálogo y pacto sin exigir la renuncia a ningún planteamiento, sin imposiciones, respetando la realidad sociolingüística de cada zona y la voluntariedad.

Nuestro sindicato trabajará por lograr y promocionar esos consensos, para que tengamos un futuro en el que el euskera avance, sin necesidad de que una parte de la población sienta que se le impone o se le ningunea.

Este es un debate en el que hay que evitar las miradas maniqueas que nos hacen elegir entre una cosa u otra, que desprecian el matiz y la reflexión. Sabemos que es un terreno difícil, pero merece la pena hacer el intento por aclarar y explicar nuestra posición.

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