Comisiones Obreras de Navarra | 21 mayo 2026.

Opinión

Especialistas de apoyo educativo: ¿inclusión con exclusión?

  • Eva Mier, delegada de CCOO del ámbito público

09/05/2025.
Eva Mier.

Eva Mier.

Soy consciente de que la vida está llena de paradojas. Algunas tienen hasta cierta gracia pero les aseguro que éste no es el caso.

¿Entenderían ustedes que una de las formas de inclusión de los menores con necesidades educativas especiales en los centros escolares ordinarios sea la de excluir a las personas que trabajan mano a mano con ellos y ellas y más tiempo les dedican? ¿Entenderían que a las personas que les guían, trabajan con ellos y ellas las habilidades de la vida diaria, les acompañan y apoyan en el aprendizaje de materias escolares, incluso les dan medicación si es necesario, orientan a las familias, les enseñan y apoyan en el comedor, en el patio en los recreos, les excluyan a su vez?

Ante nuestro estupor, esa es la intención que parece tener la Directora General de Personal del Departamento de Educación, “excluir” a las Especialistas de Apoyo Educativo limitando las funciones que tienen recogidas tanto de coordinación con el resto de profesionales, como de preparación de materiales, acotándolas a una sesión semanal (45- 50 minutos).

Las Especialistas de Apoyo Educativo (EAEs) son las trabajadoras -y sí, digo trabajadoras porque es un colectivo altamente feminizado- que trabajan con los y las menores con necesidades educativas especiales dentro de los centros educativos ordinarios (además de en los centros de Educación Especial). La mayor parte del tiempo lo dedican a la atención directa de los niños y niñas con discapacidad y la otra parte a funciones indirectas aunque no menos importantes, como son la coordinación con los demás profesionales, programación, ejecución y seguimiento de los programas de autonomía e integración de estos menores con necesidades educativas especiales, preparar el material necesario para realizar su trabajo, orientar a las familias, realizar la parte correspondiente de las adaptaciones curriculares, etc. Pues bien, “aprovechando” la negociación de la mejora de las condiciones laborales de este colectivo, el Departamento de Educación pretende limitar estas funciones de atención indirecta suprimiendo incluso por completo la función de orientación a las familias. En definitiva, estas profesionales van a trabajar dentro de un centro escolar sin poder coordinarse con otros profesionales, sin comunicarse con las familias, sin tiempo para preparar el material necesario, ni para desarrollar la parte de las adaptaciones curriculares que les corresponde. ¿Se imaginan trabajar con un niño o niña que además necesita una atención muy específica sin saber cómo están trabajando los demás profesionales, en qué dirección, dónde poner el acento, qué se está consiguiendo y qué hay que modificar, qué está funcionando y qué no?

Hablamos constantemente de equipos multidisciplinares, dotamos a los centros educativos de fisioterapeutas, logopedas, profesorado, especialistas de apoyo educativo, figuras absolutamente necesarias si queremos incluir a nuestros y nuestras menores en una sociedad cada vez más competitiva. En función de las características de cada menor habrá que dedicar más tiempo y esfuerzo de uno u otro profesional, pero siempre trabajando con un objetivo común y desde la coordinación. Pero ¿qué pasa si a una de estas figuras las mantenemos al margen, trabajando de forma paralela sin tener conocimiento de lo que se está trabajando en otros ámbitos con cada menor? Podemos echar por tierra todo el trabajo realizado y les aseguro que es ímprobo.

Aún más sangrante, pretenden esas direcciones del Departamento de Educación y así nos lo transmite la” Directora de Servicio de Inclusión, Igualdad y Convivencia”, que las EAEs trabajen sin contacto con padres y madres, suprimiendo una de sus funciones de orientación a las familias y alegando que siempre tendrá que estar presente otro u otra profesional, desconfiando así de la profesionalidad de estas personas. Pretenden suprimir la función de orientar a las familias para fomentar la autonomía personal y social de los y las menores. ¿Tampoco podrán coordinarse con los padres y madres para que tengan conocimiento de qué se está trabajando con sus hijos e hijas y se pueda seguir una línea continuista en el colegio y en casa? Todos los que somos padres y madres, sabemos lo importante que es para nosotras el contacto con la persona que ha estado con tu hijo o hija durante la larga jornada escolar. Cuanta más corta es la edad de los menores, más importante para nosotras es saber si han estado bien, si han comido, si han jugado en el recreo. Cuánto más importante será en el caso de menores con discapacidad.

¿Habrá que decir al padre o a la madre cuando pregunte si su hijo está comiendo esa semana, por poner un ejemplo, que haga una instancia para contestarle? ¿O que solicite oficialmente una reunión para que las especialistas trasladen la información a quien el Departamento considere legitimado para contestar?

Un despropósito que no entiendo y me causa una gran preocupación. Creo que nuestro trabajo, el de todas y todos los trabajadores de las Administraciones Públicas es facilitar y mejorar la vida de las personas. Cada uno desde su puesto, desde su nivel, categoría desde todos los escalones en que se divide esta Administración, pero siempre desde el sentido común.

Eso sí, con una sonrisa, nos trasladan que estas profesionales van a tener que ir obligatoriamente a los campamentos escolares (a día de hoy es un servicio voluntario y también lo es para el profesorado, acudiendo no obstante muchas EAEs y personal docente a excursiones y campamentos si su vida personal se lo permite) Además, sabiendo que un alto porcentaje de ellas trabajan con jornadas parciales, les facilitan el aumentar la jornada esa semana para ir a dichos campamentos. Entiendo que habrán hecho u estudio exhaustivo de estas mujeres y han concluido que todas y cada una de ellas puede ausentarse y desparecer durante una semana de sus casas y sus vidas privadas porque obviamente, ninguna tiene la necesidad de conciliar su vida familiar.

Que el Departamento que lidera la educación de nuestros hijos e hijas se muestre tan insensible según con qué colectivo a un tema tan sensible como la conciliación y entienda la negociación como imposición es algo muy preocupante.

Nunca he entendido el sometimiento como una victoria, ni he entendido a las personas que se crecen y aumentan su autoestima a costa de empeorar la vida de otras. En una negociación, las dos partes debemos saber renunciar a algunos aspectos para conseguir otros, de eso se trata. Y yo personalmente, creo firmemente en la negociación.

Puedo decir que conozco a un número suficiente de estas trabajadoras como para poder decir que se dejan la piel en su trabajo, que se involucran, lo dan todo para que los y las menores a su cargo puedan desarrollar al máximo sus capacidades y dentro de la subjetividad que subyace a todas las personas, creí adivinar una preocupante animadversión hacia este colectivo.

No puedo dejar de transmitir públicamente mi profunda tristeza y llegados a este punto, sólo me queda deciros, compañeras EAEs, que sé que hacéis un trabajo importante, que yo sí creo en la importancia del trabajo que desempeñáis y que sigáis trabajando como lo hacéis, por vosotras, por los niños y niñas que lo tienen más difícil en la vida, por crear una sociedad más justa con una igualdad real de oportunidades y todo esto, a pesar de las personas que os dirigen.