Las trabajadoras de los comedores escolares son imprescindibles

    Artículo de opinión de Josu Ros, secretario general de CCOO Servicios de Navarra

    20/08/2020.
    Artículo de opinión de Josu Ros

    Artículo de opinión de Josu Ros

    En apenas unos días empieza el curso escolar en Navarra y todavía existen muchas incertidumbres sobre cómo va a ser esa vuelta a la actividad y a la prestación de los servicios complementarios, entre los que se encuentran los comedores escolares.

    La formación y la educación que nuestros hijos e hijas reciben en el centro no se circunscribe únicamente a las aulas, sino que todas las actividades que desarrollan mientras permanecen en el mismo (transporte, actividades extraescolares y, por supuesto, el tiempo que están en el comedor) forman parte de ella.

    Las cocineras desempeñan una labor fundamental, elaborando menús equilibrados y saludables, que son la base del desarrollo físico de los menores y la protección de su salud.

    Por su parte, las monitoras son las encargadas de organizar los comedores, de que estén en las mejores condiciones y de que nuestros hijos coman no solo aquello que “les gusta”, desempeñando también una función formativa de la cual se beneficiarán a lo largo de toda su vida. Tienen un conocimiento individualizado de cada uno de ellos (alergias, intolerancias…) y es que, como se suele decir, “cada niño es un mundo”. Lo que les ocurre en el aula o en el recreo les afecta en su actitud, estado emocional o autoestima y quienes primero lo van a detectar son las trabajadoras que están en el comedor.

    Y cómo no, las auxiliares de limpieza, que ayudan a las cocineras en su función y son responsables de que las instalaciones estén limpias y preparadas para que el servicio de comedor se dé con total seguridad.

    Todas ellas, que en Navarra alcanzan la cifra de unas 2.300 personas, forman parte de la comunidad educativa, y es necesario tenerlas en cuenta a todos los efectos.

    La labor de las trabajadoras de los comedores escolares es esencial en el desarrollo físico y psicológico de nuestras hijas e hijos y en sus manos recae una gran responsabilidad. Son profesionales que tienen un amplio conocimiento de su trabajo, pero con unas condiciones laborales en general precarias, con contratos parciales y alta temporalidad. Llevan desde mediados de marzo en el desempleo, afectadas por ERTES y cobrando una prestación calculada sobre pequeñas bases de cotización.

    Es bueno reconocer que su labor, siempre fundamental, lo es aún más en la actual situación, pues deberán extremar las medidas de seguridad y salud mientras atienden las tareas antes referidas. Por eso, es imprescindible que se articulen medidas que garanticen la salud y la seguridad, tanto para las trabajadoras como para el alumnado, en estos tiempos de COVID-19.

    Es necesario y urgente que se abran mesas de diálogo en las que participen todos los agentes implicados (empresas, administración, sindicatos y familias).

    Desde CCOO Servicios queremos participar y tener voz en dichas mesas, para acordar entre todos y todas cómo se va a desarrollar el servicio, con un plan definido antes del inicio de curso, con directrices claras y homogéneas para toda la comunidad educativa en las distintas modalidades (presencial, no presencial o una combinación de ambas) que se puedan dar en cualquier momento.

    La elaboración de este plan y el diálogo continuo nos permitirá no sólo garantizar la prestación del servicio en las mejores condiciones de seguridad y salud, sino anticiparnos y ser ágiles a la hora de dar respuestas acertadas a los problemas que pueden ir surgiendo a lo largo del curso.

    Dentro de las medidas concretas que desde nuestra organización trasladaremos a la mesa de diálogo, podemos resaltar las siguientes:

    - Reducir el número de la ratio de alumnos por monitora para garantizar las medidas de seguridad.

    - Doblar el servicio de comedor de forma generalizada en todos los centros, y que preste este servicio de forma prioritaria las trabajadoras actuales, profesionales ya contrastadas y con conocimientos amplios de su labor, por lo que habría que ampliar las horas de sus contratos.

    - Constituir las mesas de seguridad y salud por parte de las empresas, para cumplir los protocolos fijados en el Convenio Colectivo Sectorial y las medidas dictadas por las autoridades sanitarias.

    - Ante posibles cierres de los centros educativos, mantener la contratación de estas trabajadoras para seguir atendiendo las necesidades de becas comedor de la forma más segura posible, sin buscar fórmulas que puedan poner en riesgo la salud y la alimentación equilibrada de la infancia, en especial de las familias más vulnerables.

    La formación y la educación no terminan en las aulas y en tiempos de crisis sanitaria hay que extremar la seguridad, también en los comedores escolares. Para ello tenemos que reconocer el papel de estas trabajadoras, esenciales siempre, pero fundamentales e imprescindibles ahora, garantizando sus derechos laborales. Velar por la seguridad en el desempeño de sus funciones, evitar sobrecargas de trabajo y garantizar sus contratos y condiciones laborales revertirá en la salud y seguridad de los/as menores y de sus familias.

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